
Veremos que sucede tras el desembarco.
Cambio y fuera.
La locura de Ahad, la magia de Arturo y la sonrisa de Telerman en la persona de este singular aventurero espacial
Las Bitácoras del Capitán Aurelio son el testimonio detallado de este gran aventurero galáctico que llego a nuestro planeta a fin de evaluar la posibilidad de incorporar nuestra cultura al del resto de la C.D.S.R.C.A.U “CONFEDERACION DE SERES RACIONALES Y CULTURALMENTE ACEPTABLES DEL UNIVERSO” Este es su vuelo espacial numero 666 y esta a punto de retirarce, pero desea antes dejar huella en la Federación como antes lo hiciese su padre, el General Juan Domingo P.

¡La p... que lo r... mil parió! Logramos la transparencia absoluta para simular la invisibilidad, lo implantamos en nuestras escotillas y no logramos que sean molecularmente traspasable, yo, creyente de que nuestra tecnología va más avanzada de lo que realmente va, me termino reventando la nariz una y otra vez cuando quiero pasar de la sala de mandos a la sala de juegos, vino en la mano que vuela y me mancha el traje, se me moja el botón que me teletransporta y me da unos patadones en la tetilla que me dejan lagrimeando y de mal humor por horas. Definitivamente me estoy volviendo bastante insoportable.
Todo sea por reivindicar mi nombre, debajo de “Juán Domingo P.” tiene que figurar el mio, hijo, compañero, dicipulo y heraldo, tan obsecionado, tan eficáz en cuanto seguir sus pasos, casi no puedo respirar por usar sus poleras, físicamente heredé a mi madre, mucho más robustas, pero por lo único que quizás sigo el rumbo detrás de mi padre, es por sus poleras, que, con poca respiración, poco aire el que llega al cerebro, mis pasos se vuelven herrantes y soy víctima de las escotillas y la grandísima p... que lo remil parió, me cansó el sistema novedoso de autocensura de esta p... nave.
¿Qué es eso? ¿Qué ven mis ojos? ¿Esto pasa en la Tierra? ¡Urgente Número Uno! ¡Hay que tomar registro de eso!